V

Quiero me des la rosa carminada,
la rosa del amor, la que enardece,
aquel enigma oculto que florece
al medio de tu carne nacarada.

Quiero me des la miel envenenada
que ardiente el vaso de tu boca ofrece.
Por el amor mi corazón merece
ser cercenado por tu dulce espada.

Quiero me des el éxtasis supremo.
Quiero, por la fogata en que me quemo,
sentir tu cielo apenas entrevisto.

Quiero tu mano sola acariciando
mi pecho que de amor se está quemando,
fuego de santo amor que no resisto.

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